Si se va a casar o cree que es feliz en su matrimonio

Febrero 14th, 2006 Publicado por Anita

de Claudio Nazoa:

Ya viene otra vez el día de los enamorados y es bueno reflexionar acerca del misterio llamado amor que tanto nos gusta y atormenta. Ese instinto humano de buscar a otra persona para complicarnos la vida en la mayoría de los casos.

El origen del amor humano está íntimamente ligado al instinto animal de la perpetuación de la especie. La gente no lo sabe ni lo concientiza, pero potencialmente, todos estamos enamorados de todas y todas de todos, es decir, sin que lo sepamos, genéticamente estamos preparados para reproducirnos con todas las personas del sexo opuesto.

Cualquier encuentro hombre-mujer, por más inocente que parezca, en el fondo esta signado por el instinto de la reproducción de la especie, es decir, en teoría, el hecho de tener un acercamiento aunque sea involuntario con cualquier mujer, podría hacerme desear, sin darme cuenta, querer tener un hijo con ella. Si por ejemplo, fortuitamente se me acerca Margaret Thatcher, Lila Morillo, Ruddy Rodríguez, Gaby Espino, Sofía Imber o Marta Colomina, inmediatamente ellas y yo comenzaremos una relación sexual inconsciente, llena de lujuria insospechada.

Hoy no voy a entrar en el análisis del amor gay que también existe y por los mismos motivos inconscientes reproductivos, pero con el tremendo inconveniente de ser entre personas del mismo sexo. Para ellos es más difícil afrontar el hecho de saber que en una relación homosexual, es imposible la reproducción de la especie aunque el sentimiento es el mismo. En el supuesto de que un gay se enamore de mí, seguramente va a desear que yo sea el padre de su hijo parido por él, porque en eso sí estoy claro ¡Ni de vaina seré yo quien va a quedar embarazado! Pero sigamos con lo que a mí me gusta, la relación hombre-mujer.

Los cerebros de las mujeres y de los hombres, funcionan en sentido inverso. Años y años de evolución, nos han signado tareas y roles totalmente diferentes. Venimos de una evolución donde originalmente la mujer era recolectora y el hombre cazador y eso está allí, dentro de nosotros, en lo más profundo y en lo más cotidiano. Para muestra un botón: Cuando una mujer entra a una tienda a comprar un par de medias, seguro también comprará dos pantalones, un perfume, tres pares de zapatos y si están vendiendo un resort, se lo lleva también. No hay que criticarla ¡No! Ella está haciendo lo que ancestralmente tiene grabado en su disco duro. No está comprando, está recolectando para llevar insumos a su clan en la cueva. Por el contrario, las mujeres se quejan de nosotros cuando vamos a comprar un par de zapatos, por lo rápido que entramos, probamos, pagamos y salimos de la tienda. Ellas tienen que entender que nosotros tampoco estamos comprando ¡Estamos cazando! Sí, buscamos un zapato, lo perseguimos y cuando lo vemos, lo cazamos de inmediato para luego regresar orgullosos a nuestra cueva y enseñar nuestro trofeo.

Teniendo tan cerca el día de los enamorados, no quiero causar problemas de pareja con mi siguiente afirmación:
No conozco a ningún hombre fiel, eso no existe, las mujeres, siempre que se enamoren, deberían metérselo en la cabeza y por favor no salgan a preguntarle a su hombre si esto es verdad, porque obviamente lo va a negar. No es que los hombres seamos malos, pero eso también tiene que ver con las posibilidades biológicas de perpetuar la especie humana, recuerden que son 400.000.000 de espermatozoides diarios contra un humilde óvulo que aparece una vez al mes, durante aproximadamente cuarenta años ¿Qué quiere decir esto? Que si su hombre anda con varias mujeres, no lo hace por sinvergüenza, inconscientemente está contribuyendo a la perpetuidad de la especie humana.

Las mujeres por su parte, gozan de un cerebro mejor estructurado que les permite conectar más neuronas que a nosotros. A ellas, es difícil que se les olviden situaciones o circunstancias que nuestro masculino y subdesarrollado cerebro no percibe. Una mujer es capaz, en un mismo momento, de maquillarse, reclamarle al marido algo que ocurrió hace diez años, preparar las loncheras de los niños mientras los baña, encontrar objetos extraviados por nosotros y chismear con una amiga por teléfono ¡Todo a la vez… !
Nuevamente es culpa de nuestros ancestrales genes: mientras el hombre cazaba y protegía el clan, alguien tenía que poner orden en la cueva y cuidar la descendencia.

Para estar a tono con el título de este trabajo científico, sigue siendo un insondable misterio la razón por la cual dos personas individuales y felices se unen de mutuo acuerdo para hacerse la vida imposible. Sabemos que el amor y el sexo son bellos, pero hay algo que jamás nadie va a reconocer, y es que todo el mundo, sin excepción, está obstinado de su matrimonio, claro, unos lo disimulan más que otros y muy a su pesar duran aaaaañooos fingiendo y que son felices, cuando en realidad, secretamente, ambos desean la viudez.

Dejemos a un lado mis opiniones obviamente prejuiciadas por culpa de todas las mujeres que he tenido y que me han hecho sufrir montándome cachos. Al mismo tiempo aprovecho este espacio para agradecer a los ingenuos que se las llevaron, por el favor que me hicieron. Ojo ¡No insistan!
¡No acepto devoluciones! Lo paradójico de todo esto es que el único amor verdadero, es justamente el que no nos conviene, el irresponsable y el peligroso.

Y ya despidiéndome, que sea un genio quien hable: “El matrimonio es un intento desafortunado de hacer que algo fortuito dure para toda la vida”. Albert Einstein.

¡Feliz día de los enamorados!

Via: El Nacional

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